¿Qué hacemos con él? ¿Se lo podemos regalar a alguien? ¿Lo podemos cambiar por algunas habichuelas mágicas?
En medio de la polémica entre gobierno e iglesia católica sucursal hispánico-ibérica, el señor Rajoy acaba de visitar la ciudad de Ceuta.
La polémica en cuestión aparece cuando una institución sotánica (por no decir ya saben ustedes qué) no gubernamental pero dependiente económicamente del Gobierno de España (sí, ese, el de los anuncios), ha decidido morder la mano que le da de comer y le ha dicho a sus fieles, seguidores y partidarios, que no voten a partidos que negocian con terroristas (es decir, pues, con ninguno, por mucho que Mrs. Aguirre trate de diferenciar entre “hablar” y “negociar” o entre “opera” y “zarzuela”- en ambas hay música y orquesta-).
Bueno, pues el buen Mr. Rajoy, además de acusar al Gobierno de “oportunismo” por promover la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y de Acción Nacionalista Vasca (ANV) “únicamente porque las elecciones están a la vuelta de la esquina” (sí, claro, va a ser por eso), ha declarado que “Yo nunca me enfrentaré con los obispos”.
Hay dos maneras de encarar esta declaración, una, la menos dolorosa, es la manera en la cual decimos “pobrecito, pero si nunca vas a tener oportunidad de hacerlo criatura de Dios. Más quisieras tú Marianito...ay ay ay...”. Y lo dejamos ahí.
Y la otra, la más crucial, es la manera en la cual nos preguntamos ¿Cómo que no se enfrentará nunca con los obispos? ¿Pero qué clase de cobarde es usted?
¿Con quien más no se va a enfrentar? Por saber ehe...no vaya a ser que el terrorismo islámico le de por hacer de las suyas en España, ¡y usted no esté por enfrentarse con ellos tampoco!
¿Desde cuando un político se da a sí mismo la venia de con quien sí y con quien no él/ella no se quiere, ni se va a enfrentar? ¿No están los políticos para hacer lo que el pueblo les diga? (No, no hay que reirse, es verdad. La democracia es eso, aunque no lo parezca).
Puedo entender que lo que él quiere hacernos ver, es que acata la autoridad de la iglesia. Me parece muy bien por él. Y le sugiero que se meta a cura y acate todo lo que pueda acatar y más la autoridad eclesiástica.
Ahora, si Mr. Rajoy quiere ser presidente de España, que se vaya haciendo a la idea de que va a tener que acatar la voluntad de las personas que le han puesto en Mocloa Palace, que es a quien se tiene que justificar (por mucho que la clase política española piense que no tiene que justificarse ante nadie-grave error por su parte-) y a quien tiene que defender, y no a la iglesia, que sólo actúa en beneficio propio.
Lo siento señor Rouco Varela, si usted quiere influir en la política de este país, cambiese esas gafas, monte usted un partido y preséntese como candidato. Más de uno le vota, eso seguro. Pero lo de desde el pulpito a la mesa electoral, ya no se lleva.
Como primicia mundial, podemos también desvelar que Mr. Rajoy ha dado a entender que nunca jamás volverá a Ceuta. “He venido como ministro, como turista, como líder de la oposición, solo y con mi esposa. La próxima vez lo haré como presidente del Gobierno”.
Es decir, que se lleva una foto porque no volverá a pisar tierras ceutíes. Según él, claro, aunque luego, de todos es sabido, los políticos dicen y desdicen. Dudo mucho que esta haya sido una promesa electoral, porque como no vuelva como presidente de la república independiente de su casa, como dicta IKEA, no sé cómo lo hará entonces...y seguro que volver querrá volver.
Pero antes de despedirnos, la frase enigmática of the day. Mr. Rajoy, al decir que volvería como presidente (para que luego digan que la influencia de Eva Perón no salió más allá del Mar del Plata), alguien gritó “¡Qué Dios te escuche!”. Ni corto, ni perezoso, ni ateo, Mr. Rajoy respondió, “Dios me oye, sin duda, como todos los españoles”.
Y yo me pregunto, ¿qué quiere decir con eso? ¿Qué todos los españoles le oímos? Hombre claro, no hay más que poner el telediario para oírle, o sea que gracias por banalizar lo obvio. ¿O quizá quiso decir que Dios le oye a él y a todos los españoles? ¿O que él sabe que además de oírle todos los españoles, también le oye Dios? Yo no me atrevo a decir que me oye ni Dios, ni nadie. El sí.
¿Será que Mr. Rajoy se siente un elegido? No digo que lo sea, pero ¿pensará él que lo es y que la mejor manera para estar a bien con la gente y con Dios, y con la gente de Dios, es no meterse con los obispos, no sea que le excomulguen?
Luego nos quejamos de los políticos de EEUU cuando mezclan religión y política.