Joan Oliver, los chorizos y Bernat Soria (Vendo voto del PSOE -y sus socios-)
Volvamos a Oliver. Y es que, según declaró este racista en la radio pública catalana, los españoles somos chorizos por el mero hecho de ser españoles. ¿Se imaginan que en vez de “españoles” hubiera dicho “iraníes”?
En concreto, lo que rebuznó fue lo siguiente: "A mí me parece fantástico que nos burlemos, que nos riamos, que machaquemos a Pizarro y la aragonesa que se juntó con el aragonés para dar origen al señor Pizarro, me parece fantástico, cojonudo. Ahora, de vez en cuando mirémonos a nosotros también, porque damos pena. Da pena que un pájaro como Pizarro se toree a todo el Parlamento de Cataluña en peso, y eso ha pasado. Por tanto, valoremos un poco la competencia técnica, la inteligencia, el trabajo y el esfuerzo, porque los españoles son españoles y son chorizos, por el hecho de ser españoles, desde mi humilde punto de vista. Ahora bien, los hay que son torpes y los hay que no son torpes, y Pizarro forma parte de los que no son torpes".
Desde su humilde punto de vista, suelta el pájaro, demostrando que lo suyo son la tolerancia, el respeto, la educación y la bonhomía. Y créanme si les cuento que he leído en algún foro a algún nacionalista justificar al racista explicando que lo que pasa es que los españoles, tontos ellos, no comprenden la sutil ironía del tipejo en cuestión.
Claro que, después de conocerse que el ministro de Sanidad del gobierno de España, cabeza de lista del PSOE por Alicante, Bernat Soria, pertenece a una asociación (subvencionada, cómo no, por el gobierno nacional-socialista de Cataluña) radical, separatista e imperialista de nombre “Acció Cultural del País Valencià” cuyo lema más conocido, sin despreciar el grito de “Viva Terra Lliure” (organización terrorista), es “caña a España” pues poco podemos añadir.
Hay asuntos que se comentan por sí solos.



Si son ustedes de los que ingenuamente piensan que la campaña electoral dará comienzo el próximo 22 de febrero, fecha oficial de inicio, están más que equivocados. Llevamos casi cuatro años inmersos en la que, sin duda, ha sido la más costosa campaña electoral de nuestra joven democracia. Gran parte de ella, por cierto-, sufragada en forma de anuncios del “Gobierno de España” con dinero público, a razón de cien millones de las antiguas pesetas por día. Claro que en el PP también hay quien no se queda nada corto en esto del dispendio: Alberto Ruiz-Gallardón, según se ha conocido recientemente, debe a varios empresarios la friolera de un millón de euros por servicios contratados, al margen de Génova 13, durante la campaña de las elecciones municipales.





