Disfruten la soledad
La Soledad es una película lenta, dura y sutil. Una obra maestra sobre el ser humano, esa cosa frágil, miedosa, egoísta, finita y tierna. Probablemente, en cuanto al contenido, sea la mejor película europea en años.
Está en los cines. Reniego del apostolado cinematográfico. De hecho, al igual que Chabrol, opto por el narrador frente al poeta. Sin embargo, Luis Rosales nos ha devuelto la confianza en el cine de arte y ensayo.
Es -junto a José Luis Guerin- nuestro Haneke, nuestro Lars Von Trier.



