miércoles 19 de septiembre de 2007

¿Quién maneja la barca de la política exterior española?


Malos augurios para el palacio de Santa Cruz. Primero, Monsieur Fillon, primer ministro de Francia, comentó como Pedro por su casa en una cadena de televisión, que Zapatero le había reconocido estar arrepentido de la regularización de emigrantes que tan dura reacción provocó en los gobiernos europeos, empezando por el entonces ministro Sarkozy y presidente Chirac.

¿Cuchillada trapera de la diplomacia francesa o más de lo mismo entre viejos rivales imperiales?

Además del descalabro diplomático entre Hamilton y Alonso que no deja de salir en las portadas tanto británicas, como germánicas, como hispánicas, Frau Merkel, presidenta del Gobierno alemán, desconvocó el encuentro hispano-alemán anual con el argumento de que España no había sido capaz de presentar temas de interés y que ella no estaba por perder el tiempo.

¿Qué ha pasado para merecer tamaño desplante? ¿Están muy ocupados en Berlín, o es que en Madrid no estamos ocupados lo suficiente? Lo segundo, me temo. Recuerdo haber leído hace unos años en Londres un artículo que se jactaba de que España se gastaba algo así como el 35-40% de sus "escasos" recursos diplomáticos en el tema de Gibraltar. Visto lo visto, no lo dudo.

Estos encuentros entre ambos gobiernos, sirven para ayudar a España a situarse a cierta altura a nivel internacional. Pero España parece que está un poco como buque sin timón, por no decir como vaca sin cencerro, en lo que a temas internacionales se refiere.

Que Francia y Alemania se reúnan una vez al año con sus homólogos españoles significaba que, de momento, España tenía algo que decir sobre los temas de mayor interés común para estas potencias.

Estas citas no se conceden a todos los estados y, como la experiencia demuestra, conviene cuidarlas si se sigue pensando que es bueno para España estar en una posición relevante en la escena internacional. ¿Se sigue pensando eso en Chateau Santa Cruz? Bueno, ahí seguro que sí; pero ¿en Moncloa Palace? Recordemos que seguro que Merkel no le cancela nada a Brown; mucho menos a Sarkozy.

Por si fuera poco, Alemania, como potencia leónica que es, ha dado un buen zarpazo a este ratoncito ibérico con el que comparte jaula: sin ningún reparo, Berlín ha sacado a relucir el amable recibimiento de Zapatero a la “fracasada” Merkel tras su triunfo electoral, la OPA de Eon sobre Endesa &c. Lo peor es que no tuvieron que escarbar mucho

Zapatero dice y repite que desea que España, a quien todos sabemos que quiere más que Rajoy, vuelva “al corazón de Europa”, pero los hechos no hacen más que distanciarla y colocarla cerca de donde suele estar. No voy a decir dónde, pero rima con zulo.

Evidentemente, las relaciones con Francia y Alemania pasan por mal momento. Ahora que Francia se alinea más y más con la hiperpotencia americana, España y su anti americanismo no tienen cabida en el nuevo reparto mundial. Si alguien en Moncloa Palace pensó que EEUU iba a ser un paria internacional más allá del segundo mandato de Bush, esta persona se equivocó rotunda y trágicamente.

Esta economía del mundo mundial, cada día pinta menos en donde quiere pintar. Más de 40 millones de habitantes, crecimiento anual del 4%, blindaje divino contra los desvaríos de la economía mundial; nada de esto sirve si el señor Zapatero, por ejemplo, continúa cancelando viajes a Japón, a pesar de que este país, la segunda potencia económica del mundo, ha pedido que vaya.

¿Qué tiene que decir hoy España en los foros internacionales? La alianza de civilizaciones está más olvidada que las tropocientas resoluciones de la ONU contra Irak. No promueve políticas más allá de mejorar el trato a Fidel Castro y aislar periódicamente a Hamás o a Hizbollah.

Y de los aniversarios de las independencias americanas, más allá de asignar al ex presidente Felipe González como una especie de Ambassadeur Plénipotentiare et Extraordinaire a los fastos y festines, no se ha escuchado ni pío.

Es decir, lo que Dios manda- o como dicen en Francia-, "comme il faut". Pero poco más.

Por mucho que el señor Moratinos haga, viaje, piense, firme y vea, parece ser que lo que la mano derecha hace, la izquierda lo deshace.

Como colofón, El País acaba de publicar un artículo que explica lo bien que se paga en Francia a los jornaleros andaluces, lo bien que viven, y lo mal que están en España ellos y los rumanos que vienen a trabajar aquí. En condiciones tercermundistas oiga. Of course.

Si alguien no hace algo pronto, me temo que la influencia española en la política mundial será tan importante como la de Trinidad y Tobago. Id est, nula.

9 comentarios:

Montesinos dijo...

¿Se cepillarán a Moratinos antes de las elecciones, Gor?

Goriaïnoff dijo...

Lo dudo. Creo que el problema es que si mañana a España la echan de la ONU, la Moncloa no se daría por enterada hasta dentro de unos 15 días. Creo que se ha perdido la perspectiva internacional (que nunca fue buena) y ahora sólo cuentan las elecciones del año que viene.
Pre-campaña for ever!

Gag dijo...

Una medida interesante, lateral quizás pero interesante, sería mejorar el nivel inglés de nuestros políticos. ¿Quizás deban abrir un blog en Blogs Exchange?

Gag dijo...

El enlace: www.blogs-exchange.com

Goriaïnoff dijo...

¡¡Ojalá los políticos de España hablasen más idiomas!!

No se puede querer ser potencia y no hablar más que un idioma a menos que seas el presidente de EEUU, cuyo poderío le permite hablar o no hablar o inclusive invertarse su propio idioma con la confianza que el resto del planeta se pondría a aprenderlo a toda velocidad.

Es lo que tiene ser number one.

Claro, como Ejjpáhñiiia [sic] es number eight...

ricardo dijo...

Qué opinaís del ambiente caústico del parlamento Europeo?

¿Creeís que vá por el buen camino?

Gag dijo...

Ricardo (Víctor, más bien); deja el Parlamento Europeo tranquilo y hablemos de España

Ricardo (no Víctor) dijo...

¿españa va bien?

Goriaïnoff dijo...

¿Bien? Mejor que antes seguro. Mejor que en 1898 también. Pero bien bien, no lo creo.

cc

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