Alberto Ruiz-Gallardón, alias el alcaldísimo, ha vuelto a las andadas. No contento con ser lo más en el ayuntamiento de Madrid, ha vuelto a decir –aunque prometió en mayo no volver a hacerlo- que también quiere ser lo más en la Carrera de San Jerónimo, esquina con el Congreso.
Su partido, su jefe, y su archienemiga Aguirre no lo ven así. Nadie, parece ser, quiere que Gallardón sea diputado del PP. Con lo bien que está de alcalde. Por lo menos eso piensa la santísima trinidad del PP: Rajoy-Acebes-Zaplana. ¡Quédese donde está señor Gallardón!
Sin embargo, el alcaldísimo persite e insiste porque "si me preguntan, contesto". Y le preguntaron y contestó.
Y su partido le quiso callar, y él siguió contestando.
Claro, resulta que los gerifantes del partido popular saben muy bien en donde está puesta la mirada gallardónica: Moncloa palace.
Y de momento, o de para siempre, el señor alcalde no puede, ni debe, ser candidato presidencial.
Al menos no a la presidencia del Gobierno de España (tan en la publicidad estos días por cierto) que existe sin logo, aunque le gusta mucho el alemán.
Pisaría demasiados talones en el camino hacia San Jerónimo y su carrera, y en el PP, por desgracia, hay demasiados juanetes hiper-sensibles.
Y no hay manera. Al menos no mientras, entre otras, siga viva su Némesis en la Comunidad de Madrid y la quinta columna que está a punto de dejar el FMI.
Y aunque lo obvien a toda voz, se nota. Canta mucho la oposición al alcalde. Canta tanto, tanto canta, que la melodía ha llegado hasta Albacete desde donde el señor Bono ha dicho que en el partido popular "desprecian lo más valioso o moderado que tienen y se apuntan a la exageración y el extremismo". Es decir, el actual triumvirato Popular, es un cero a la, y para, la izquierda.
Otra voz amiga en el PSOE, el ministro de Interior, también ha dicho del alcalde que sería un diputado “brillante”. Qué irónica es la política cuando la oposición te tiene tanto aprecio. ¿No?
Igual le pasa como al patito feo, que, por estar en el lago equivocado, se creyó pato cuando en verdad siempre fue cisne.
Algo le falta aún al señor Gallardón para llegar al Olimpo Popular. ¿Qué será? ¿Qué será?
¿Es demasiado mortal? ¿Es demasiado divino?
¿O será que es demasiado de izquierdas?
6 comentarios:
Cuando se asocia a Gallardón con la izquierda no es pq él, en sí, sea de izquierdas o pueda serlo en el futuro (lo ha negado por activa y por pasiva) sino porque la derecha española es todavía ultramontana, como dije aquel actor con voz de melodrama. Por eso destaca. Gallardón es, más bien, una evolución de la derecha tecnocrática del franquismo pero desprovisto del lastre nacionalcatólico (sin dejar de ser católico, muy católico, Alberto, en su vida privada, sea a la manera descrita por Joyce o no...).
Divertida crónica pero me gustaría saber más de tu opinión. ¿Qué te parece a ti, Gori? Yo creo que a Gallardón, con todo lo listo que es, se la juegan en las entrevistas. ¿O está jugando a los globos sonda?
Por cierto, ¿cuando dices "gerifante", mezclas gerifalte y elefante, verdad? Buen guiño. ¡Sigue así!
A mi me parece que Gallardón quiere ser presidente del Gobierno de España, pero que tiene que montar una revolución de palacio a la rusa para llegar a ello.
Tiene a muchos por delante: Rajoy, Rato y Aguirre los primeros, y creo que no a demasiados que le apoyen en su Odisea hacia el vellocino de oro de sito en Moncloa.
¿Sería un buen presidente?
Mejor que el señor Rajoy, o el señor Zaplana, o el señor Acebes, seguro. Pero decir eso no es decir mucho. ¿Ha sido un buen alcalde?
Quizá a la larga haga lo que a nadie se le ocurre que hará nunca: dejar el PP y hacerse del PSOE. Sería maravilloso. Pero no creo que lo llegue a logra. Muchas veces no nos damos cuenta de que la razón por la cual no acabamos de cruzar el río, es porque nuestro caballo está a medio ahogar y no nos atrevemos a bajarnos de él y nadar hasta la otra orilla. Y así nos va.
En mi opinión, Madrid se le ha quedado pequeño; ya no sabe por donde taladrar o soterrar, y quiere ir al Congreso a taladrarse España de cabo a rabo y a soterrar algún que otro histórico cabo suelto.
Y como buen político, está anunciando que el año que viene, él moverá la ficha. El que avisa no es traidor. Claro que, habrá que ver cuantas piezas quedan en el tablero después de las generales.
Pedro Jota se ensaña con Gallardón en su última carta. Da muchas claves:
http://e-pesimo.blogspot.com/2007/08/carta-del-director-pedro-j-ramrez-la.html
Con el apoyo de Prisa, con un buen legado en Madrid, Gallardón puede ir lejos pero sin los medios de la derecha, o del centro derecha, jamás llegará a volar tan alto como pretende. Ninguna de las circunstancias actuales conducen a su "kairos" político. Y en mi opinión, una deserción es impensable, al menos si nos atenemos a su palabra. Palabra de político, también es verdad.
Carta de Pedrojota
Unos porque dicen que es de derechas y otros porque es de izquierdas, y el pobre Gallardón acaba estando siempre en medio de todas las movidas.
Aunque siempre le quedará Fraga!
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